Unas 40 personas se congregaron frente al recinto para volver a reclamar una ordenanza que extienda los límites para aplicar agroquímicos.

  Una vez más las fumigaciones volvieron a generar indignación en la localidad de Sastre. En la tarde noche del jueves, Autoconvocados junto a vecinos de la ciudad se convocaron frente al Concejo para exigir por una ordenanza que extienda los límites para aplicar agrotóxicos. En el medio, y antes de poder dialogar con ediles y elevar su reclamo, debieron esperar dos horas hasta que se lean, por protocolo, el acta de la última reunión y las diferentes correspondencias recibidas en la sala “Raúl Cragnolino”. Luego, el intercambio de opiniones, donde los padres de Zoe – la pequeña quien estuvo internada varios meses en Rosario peleando por su vida contra el cáncer y el 1º de noviembre debe mudarse a su hogar lindante a un campo – generó cruces a lo largo de una hora más.

  Fue el pasado miércoles cuando por la tarde un mosquito fue fotografiado aplicando agroquímicos en inmediaciones del barrio Güemez, al sur de la localidad. De acuerdo a lo que aseguran los vecinos, ni siquiera se respetaron los 100 metros vigentes y, encima, las fumigaciones se realizaron frente al hogar donde debe mudarse Zoe.

  La movida comenzó por redes sociales y se congregaron cerca de 40 personas en las afueras de la sala “Raúl Cragnolino”. En el interior, el cuerpo legislativo y representantes de Autoconvocados junto a los padres de Zoe cruzaron un debate con los concejales. Una discusión con la edil del PJ, Eva Lucero, fue suficiente para que la funcionaria se retire del recinto.

  Finalmente, no hubo conclusiones en limpio. El cuerpo legislativo prometió a trabajar en un nuevo proyecto. Mientras tanto, la vieja ordenanza continúa rigiendo.

  Cabe recordar que hace un tiempo, el Concejo aprobó por unanimidad una ordenanza mediante la cual llevaba a 200 metros el límite para fumigar sobre el radio urbano. En ese entonces, Autoconvocados consideraron escasa la distancia ya que desde un principio exigían , como mínimo, 800 metros. Sin embargo, al salir del recinto, la normativa fue vetada por la intendenta Amero.

  Desde ese entonces, todo volvió a foja cero y en la actualidad rige un distancia de 100 metros. A pesar de eso, los controles municipales continúan siendo inexistentes y en el Concejo duerme la normativa bochada por el Ejecutivo.

Fuente y foto: “Bumerang News”.